Se cumplen 78 años del terremoto que marcó la historia de Salta

Ocurrió el 25 de agosto de 1948 y tuvo su epicentro en la zona de Metán. El movimiento despertó a los vecinos, provocó graves daños en distintos puntos y obligó a cientos de personas a pasar la madrugada en las calles.
ActualidadHace 1 horaAstor BerdejaAstor Berdeja

Hace 78 años, un fuerte terremoto sacudió Salta durante la madrugada y despertó violentamente a miles de vecinos. El movimiento ocurrió el 25 de agosto de 1948, alrededor de las 3 de la mañana, tuvo su epicentro en la cuenca de Metán y alcanzó una magnitud de 7 grados en la escala de Richter.

La ciudad todavía dormía cuando comenzaron los primeros movimientos. En cuestión de segundos, el silencio de la madrugada quedó reemplazado por el ruido de objetos que caían, paredes que se sacudían y ventanas que golpeaban.

Una madrugada de terror

El temblor hizo que cuadros, copas, lámparas y otros objetos cayeran de sus lugares, mientras las paredes y las aberturas de las viviendas se movían violentamente.

Ante el miedo, numerosos vecinos abandonaron sus casas y salieron a las calles prácticamente como estaban, sin tiempo siquiera para buscar ropa o pertenencias. Poco después, distintos grupos comenzaron a instalarse en plazas, paseos y espacios abiertos por temor a que los edificios volvieran a moverse.

Uno de los registros que quedó para la historia ocurrió en la Catedral de Salta: las agujas del reloj quedaron detenidas a las 3.10 de la madrugada. Las campanas de la Catedral y de la iglesia San Francisco también sonaron varias veces producto de los movimientos.

El servicio eléctrico se interrumpió y la ciudad quedó sumida en la oscuridad, mientras una densa nube de polvo cubría buena parte del paisaje urbano.

La gente buscó refugio en las iglesias

Con las primeras horas de la mañana, muchos salteños comenzaron a dirigirse hacia la Catedral. Algunos lo hicieron llevando velas y antorchas, mientras otros llegaron incluso de rodillas y cargando cruces de madera, en medio del temor provocado por el terremoto.

El entonces primer arzobispo de Salta, monseñor Roberto José Tavella, dispuso que las puertas de la iglesia permanecieran abiertas para recibir a los vecinos que buscaban un lugar donde rezar y pedir protección.

Ese mismo 25 de agosto, las clases fueron suspendidas en toda la provincia para revisar el estado de los edificios escolares y determinar si podían continuar funcionando con normalidad.

El terremoto también golpeó al interior

El movimiento no afectó solamente a la capital. Distintos pueblos y localidades de la provincia sufrieron daños, con algunas situaciones especialmente graves.

En Palomitas, parte de la estación ferroviaria se derrumbó y uno de sus trabajadores resultó gravemente herido. En la finca Las Trampas también hubo víctimas, entre ellas la directora de una escuela, María Luisa Guanca de Cejas.

En Santa Rita, la tierra se abrió y comenzó a brotar agua, provocando inundaciones que pusieron en riesgo a los vecinos.

Los efectos del terremoto también alcanzaron a El Tunal, Aguaray, Coronel Moldes, La Merced, Río Piedras, El Piquete, Cerrillos, Chicoana, Rivadavia, San Antonio de los Cobres, La Candelaria, La Viña, Cafayate, Orán y Tartagal.

A 78 años de aquella madrugada, el terremoto de 1948 permanece como uno de los episodios sísmicos más recordados de la historia de Salta, una noche en la que la tierra hizo temblar a toda una provincia.

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